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12 abril 2011

Mátenme porque me muero


Así rezaba una pinta en mi salón de clases de la secundaria. Yo aún no había escuchado la canción, (no tenía gurú musical, mis únicas referencias eran mis padres y mis compañeritas que se emocionaban con Luis Miguel) y la verdad, fuera del contexto la frase me pareció bastante estúpida. La pinta y la frase me parecieron uno más de aquellos actos de rebeldía burda incomprensible para mí.

Después vinieron tiempos mejores, la preparatoria sí fue todo Fobia y Maldita y Café Tacuba y por supuesto: Caifanes. Los cachondos, los desmadre, los autóctonos y los místicos.

Al rancho casi no iban los grupos a tocar, porque salvo la plaza de toros y el parque de béisbol no había foro y para unos chamacos de 15 a 17 años provincianos estaba bastante peliagudo lanzarse por medios propios a cualquier concierto en la capirucha, nos conformábamos con los festivales que organizaba el refresco de cola, (aunque nada que ver). Además justo por aquellas épocas es cuando empezaron los problemas en el grupo. Así que sí, el concierto del sábado en el Vive Latino fue un anhelo cumplido además de un viaje al pasado.

Los años han pasado y ahora sí tiene sentido decir: Mátenme porque me muero.




P.D. Mi top 5 de canciones de Caifanes (no necesariamente en ese orden): Para que no digas que no pienso en ti, Nubes, Mátenme porque me muero, Detras de ti, Hasta morir.






30 marzo 2011

Me acuerdo

Me acuerdo de pláticas bobas en el autobús (hasta atrás como placa de trailer), de incomodar a los pasajeros con nuestras risotadas. De Lemon Tree y Supergrass. De que te gustó RuPaul y tuve que informarte que era hombre. De visitas a Discolandia cuando no nos alcanzaba ni para un sencillo. De que eras fan de Smashing Pumpkins. De bailoteos espontáneos. De amistades con intenciones veladas. De elegir futuros. De, como en otras ocasiones dejar el camino libre. De la cinta que me obsequiaste. De que te presté mis apuntes de geometría y no me los regresaste. Recuerdo muchos momentos buenos. Lo que no recuerdo es como comenzó nuestra amistad, ni como terminó. Sólo sé que escuché esta canción y me acorde de ti.

26 octubre 2007

Filarmonica Rocks


El reloj marcaba la hora, tomé mis cosas y salí corriendo hacia el punto de reunión. Habría que aplicar la técnica del agandalle y mientras tomaba la micro, no pude evitar una sonrisa de oreja a oreja.

Primera llamada, nerviosa, espero a las demás; segunda llamada, mamaces y papaces emocionados y orgullosos de sus prole; tercera llamada, apagan las luces, aplaudimos dando la bienvenida al primer violín, afinan instrumentos, aparece el director, más aplausos, ¿Listos?, ¡Fuera!

Comienza a sonar una estrofa tantas veces escuchada, en muchas y distintas voces al unísono y luego una secuencia en piano inconfundible, nostálgica. "Bohemian Rhapsody", ¡Que manera de empezar! Y así, de pronto, Freddie trompeta, Freddie violín, Freddie flauta y a veces oboe. Por casi dos horas todos aquellos que deseamos alguna vez estar en un concierto de Queen, vivimos la ilusión con un coro joven y dramático, chelistas sexies con shorts extremadamente cortos y buena pierna, otros más con pelucas afro, tenis y tacuche; y por supuesto el indispensable grupo de rock, justo para esos maravillosos requintos. Un Director animado nos invitaba a seguir el ritmo con las palmas, y hasta la arritmia de la vecina de butaca pasó por alto ante tanto buen humor. De la mano de la Filarmónica del IPN fuimos del rockabilly en "Crazy Little Thing Called Love" hasta el gospel de "Somebody To Love".

Fue su culpa el que regresaran tres veces, nos complacieron y les pedimos más y más; sonrientes, volvieron a interpretar "We Will Rock You", levantando palmas, golpeando el piso con los pies, moviendo sus cabezas, como nunca los hemos visto, en ningún otro protocolo musical y nos mostraron que; la Filarmónica Rocks.