
El viernes fui al Festival Macabro 2008 en la Cineteca. Debo decir que soy neófita en el género, aún así disfrute mucho la triple, sí, triple función (no, no estaban de promoción solo que fuimos lo suficiente enajenadas como para aguantar 6 horas). Este año el festival macabro hace una retrospectiva del director japonés Shinya Tsukamoto, como ya dije yo no sabía ni quién era ni el estilo que posee. Vimos la que, (ahora sé) es una película de culto: Tetsuo. Gráficamente impactante, manejada en blanco y negro le permite utilizar un muy bajo presupuesto para los efectos especiales y que no se vean tan falsos. Aunque mi occidental cerebro (o se lo debo a la carrera?) siempre estuvo tratando de encontrar la relación causa-efecto, creo que al final la encontré y cuando leí la sinopsis me quedo mucho más claro. Tsukamoto explora la relación del ser humano con la modernidad, su adaptación y cambio o mejor dicho, su mutación. La segunda función fue también suya y esta la disfruté mucho más porque no me obligo a unir los fragmentos de la historia (soy floja hasta para el cine). Tokyo Fist, dos amigos separados por las circunstancias y el tiempo coinciden al transcurrir de los años en el interés por la misma mujer, una promesa rota y el desafío del boxeo. Bueno eso y el vacío que cada uno de ellos debe llenar. A momentos me recordó al Club de la Pelea.








y ya, con eso tengo, jubilosamente mis padres entendieron que tanta rubia oxigenada y operada podría tener consecuencias para mi autoestima y en una excursión encontraron una maravilla: una Barbie Latina, tal cual, morenita, chatita y con su traje típico, nunca he visto otra igual, adivinen cuál es mi favorita. Finalmente creo que estas muñecas cumplieron con su cometido, preparar, jugando, a una niña para la "vida real". 

